Un recorrido por la historia de La Paz

Este artículo fue publicado en Revista Magazine el 11•09•2016.

La Patagonia pasó por muchas épocas en su existencia dentro de nuestra Historia. Desde quedar fuera de la atención centralista hasta ser plato fuerte para las ansias expansionistas o sutilmente invasoras. Fue -y es- escenario de hechos truculentos tanto como de historias luminosas, magníficas y es esa historia la que la trajo al aquí y ahora, tal y como es. En su construcción, en el relato sumado a otros relatos de vida, todos contribuyeron desde su propio espacio personal, individual, porque es imposible sustraerse de lo comunitario aunque se pretenda vivir como un ermitaño. A esa construcción contribuyeron, entonces, los que migraron del centro y del Norte al Sur extremo así como los que cruzaron el océano para lograr paz, pan y trabajo que en sus tierras originarias les era negado.

 

Los inicios

Según nos lo relata su tataranieto, don Pedro viaja a la Argentina con su esposa, Milagros Varela de Garzón y su única hija María de la Paz Garzón quien, en el futuro, tendría una actuación determinante en el establecimiento de la estancia. Es en este andarivel donde aparece la figura de don Pedro Garzón, que mediante una transacción comercial algo insólita, compra un campo en la Patagonia sin conocerlo y sin saber cómo era.

Don Pedro queda anotado en el rubro mercader/bolichero y se instala, con su familia, en Esquel. Los memoriosos recuerdan aquel local llamado El Baratillo en la esquina de 25 de Mayo y Rivadavia, en pleno centro de la ciudad, donde abrió sus puertas el primer negocio de Don Pedro y familia.

 

Poniéndose las botas

De su campo, el que compró sin conocerlo, tuvo la sorpresa de encontrarse con un paraíso terrenal: lagos, ríos que cruzaban las hectáreas donde comenzó otra actividad: la ganadería.

Ovejas y ganado pastoreaban en el campo cuando una buena noticia para el resto significó un incordio para don Pedro. Es que en 1937 se crea el Parque Nacional Los Alerces y para ello el Estado Nacional toma mediante expropiación, el 30% de la superficie total de la estancia.

 

Siempre adelante

Sin embargo, con la filosofía de al mal tiempo buena cara, es la hija de don Pedro, María de la Paz, la que toma las riendas y decide continuar con la comercialización pero no ya de lana sino de carne.

Así las cosas, marchando bien bajo la dirección de María de la Paz cuando, en el devenir, ella conoce a un apuesto gendarme, Antonio Logacio.

 

Anillos y lejanía

Casi de inmediato deciden compartir sus vidas. Lo que no esperaba ni ella ni él fue que a Antonio lo trasladaran ¡11 veces en 10 años! Y por aquello de que La mujer, con el marido, en el monte tiene abrigo, lógicamente María de la Paz y Antonio se fueron a vivir a su casa y ella siguió los cambios de destino de su esposo. En esta situación, nada podía hacer ella con el campo. Don Pedro, ya mayor, ya cansado, ya debilitado por años y tempestades, no podía hacerse cargo de modo que arrendó el campo por los años por venir.

Volver y con muchas ganas

En 1955, Antonio Logacio deja Gendarmería. El matrimonio decide volver a Esquel, a trabajar en el rubro mercader. Sus comienzos, entonces, fueron en el asa original del abuelo Pedro, donde hoy día es La parrilla de Mariano.

Así mismo, pensaron que era una buena idea reactivar la explotación del campo en la ganadería, en Río Grande. Pero el abuelo Pedro estaba reacio a aceptarlo por la desilusión que tuvo años atrás. Sin embargo, los nuevos emprendedores –Antonio y Pasita- lograron arrendarle el campo a través de unos amigos.

Si se trabaja, hay resultados

Con el esfuerzo aplicado y la constancia, lograron doblar el capital del abuelo Pedro. Decidieron abrir un local en Esquel, sobre la calle 25 de Mayo, al que bautizaron Casa Logacio.

El árbol genealógico que comenzó con la llegada de Don Pedro y su esposa, doña Milagros Varela de Garzón tuvo, como escudo de armas, el trabajo. Educados con el ejemplo de sus mayores, así también fueron trabajadoras las hijas del matrimonio de María de la Paz y Antonio: Ana María y Susana Logacio. Las chicas también emprendieron la actividad comercial pero tuvieron que arremangarse para trabajar en el campo también.

Habrá energía pero menos campo

Llega el año 1972 y en los proyectos del Estado Nacional está la Represa Hidroeléctrica Futaleufú. La ejecución de este proyecto requiere, también, de tierras y para ello acuden a la estancia de Don Pedro. En las hectáreas que pasan a la construcción se instalan la Estación de Aforo y diferentes puestos y casas distribuidos dentro de la propiedad. Pero… eran tiempos de gobierno de facto y, como bien apunta el tataranieto, no se tenía derecho a réplica o queja.

El voto ciudadano trae bonanza

Con la vuelta de la democracia se recupera gran parte del área donde se había asentado la gente de la hidroeléctrica.

La mas importante, donde hoy tenemos el Complejo Turístico Estancia la Paz.

El nombre de la estancia, La Paz no sólo recuerda a dona María de la Paz Garzón sino, y además, porque se logra un nuevo comienzo y paz con todos los conflictos vividos en el establecimiento.

Arrancar una nueva etapa

Con este nuevo comienzo también llega una nueva generación al árbol familiar. Se trata de Gustavo Massardi, hijo de Osvaldo Ramón Massardi y Ana María Massardi, nieto de Antonio Logacio y María de la Paz Garzón.

Esta nueva etapa está signada por aciertos comerciales. Con sólo 24 años, Gustavo realiza grandes proyectos en el rubro ganadería a la que dedica el 100 por cien de la actividad focalizada. Movió gran cantidad de hacienda y hasta tuvo una cámara frigorífica propia. Trabajaba con ahínco a la par de su abuelo.

Pero los ciclos son eso, ciclos, y a un período de luz procede uno de sombra, a la subida, la bajada. El abuelo muere en un trágico y doloroso accidente sobre la ruta Trevelin-Esquel.

El espíritu emprendedor y la mirada en el horizonte

Entonces, el golpe de timón lo enfila a un rumbo nuevo, intocado hasta entonces, cuál fue el de transformar la estanca La Paz en un atractivo turístico.

En el año 1994 se crearon los primeros fogones y la proveeduría sobre la costa del río Grande. Resultó un gran éxito. A sólo 12 kilómetros de Trevelin, fue la opción de mucha gente a la hora de pasar sus fines de semana descansando, tomando matecitos y comiendo asados en familia, rodeados por un paisaje increíblemente hermoso.

Cabañas, pesca con mosca y el turismo extranjero

Este negocio fue creciendo día a día y a poco de andar, se habilitaron las primeras dos cabañas y la del desayunador-restó, ya en 1998. A principios del 2000 se terminaron de construir dos cabañas más y se aplico un extenso trabajo en el mantenimiento del parque.

Ya en 2005, La Paz comenzó a trabajar con turismo extranjero, de la mano de una empresa dedicada a la pesca con mosca –algo muy popular en nuestra zona y con muchos recursos-. Esta variante implicó el desmantelamiento completo del camping, convirtiendo a La Paz en un Lodge de pesca durante un período de 6 años. Este convenio trajo una nueva visión del mercado, generando espacios y cabañas de mayor categoría.

Todo con materiales que brindó el campo mismo

Así, en 2008 se concluyó la construcción de la cabaña Arrayán con capacidad para 7 personas y una vista hacia el río Futaleufú indescriptible.

Lo destacable, además del crecimiento y desarrollo del emprendimiento turístico y la reconversión de La Paz para tal fin es que todos los materiales utilizados para las construcciones mencionadas fueron otorgados por el mismo campo, con madera de ciprés y piedras de canteras.

 

La realidad de hoy

Hoy día, el establecimiento Estancia La Paz cuenta con 6 cabañas sobre la costa del río Grande, dentro de 5 hectáreas totalmente parquisadas, con una amplia variedad y cantidad de flora y fauna de nuestra zona.

También se cuenta con un desayunador-restó, nuestro bar o Club House donde el visitante puede descansar, leer, estar simplemente, frente a un fogón que siempre le brindará calor.

El Spa en el futuro inmediato

En la actualidad, se está por terminar el proyecto más ambicioso de todos: la construcción de una pileta climatizada interna. Un edificio de 400 metros cuadrados, construido con los mismos materiales que las cabañas y con las facilidades y elementos de la modernidad, como jacuzzi, saunas secos y húmedos, duchas escocesas y demás posibilidades.

Salgamos a respirar aire puro

Al aire libre es posible realizar cabalgatas, kayaking, mountain bike y senderismo. En el recorrido de las cabalgatas, luego de cuatro horas de trayecto cruzando el Valle Encantado, su sube a un punto panorámico desde donde se aprecia gran parte del Valle 16 de Octubre. Luego, se seguirá hasta Laguna Escondida, donde las montañas rodearán a los jinetes dando un marco majestuoso a ese paisaje intocado.

Las actividades comunitarias permanentes

Estancia La Paz no es sólo un complejo de cabañas para el turismo. Al contrario, existe una actividad paralela y comunitaria de gran trascendencia para nuestra sociedad.

Durante los últimos años es la sede del evento cultural que moviliza la zona, denominado Patagonia Céltica y fue aquí en La Paz donde se realizó el festejo por el 150 Aniversario de la llegada de los galeses al Chubut.

Muchas parejas, por otra parte, eligen este lugar para casarse frente y rodeados por un paisaje soñado. Esos momentos –como también los bautismos- que quedan grabados a fuego en la memoria de las familias y que, a la vez, proponen un vínculo especial con las personas que lograr un sentido de pertenencia inmenso con el lugar.

Se incluye a La Paz en diferentes eventos deportivos, como el Enduro Cordillerano.

En estos días se está organizando, para reunirse en La Paz, el Primer Evento Cervecero de la ciudad de Esquel y Trevelin, con todos los cerveceros locales.

En armonía con el medio ambiente

Estancia La Paz pretende ser un lugar único, donde las personas puedan disfrutar de la naturaleza y sientan el mismo amor que se le tiene a esta tierra como nosotros. Por eso, esta empresa familiar sigue apostando al Turismo y la Ganadería Sustentable, a generar consciencia de que se pueden hacer grandes cosas sin arruinar el ecosistema, y ser parte del nuevo slogan que propone la reunión de ser El corazón de la Patagonia

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